domingo, 19 de febrero de 2023

Lenin decía ... by mark de zabaleta

 


 Lenin decía que la mejor manera de destruir el capitalismo era depreciar la moneda, pero John Maynard Keynes lo dijo más claramente: “Con un proceso inflacionario continuado los gobiernos pueden confiscar, secretamente y sin ser observados, una gran parte del patrimonio de sus ciudadanos”.

La Historia Económica demuestra que los tipos de interés no han sido nunca negativos en términos nominales desde que hay historia económica escrita. En el libre mercado (la “mano invisible” de Adam Smith) los tipos de interés no pueden ser negativos.

Se supone que el tipo de interés es el precio más importante de cualquier economía. Permite invertir y desarrollar la vida empresarial. Pero cuando los tipos se manipulan por los Bancos Centrales, en lugar de apoyar el verdadero equilibrio del mercado, el alcanzar ese punto se vuelve una imposibilidad. Teóricamente unos tipos negativos implican una transferencia de riqueza de los acreedores (inversores en Renta Fija, ahorradores, etc.) a los deudores. Cabe recordar que el primer acto del gobierno bolchevique fue, precisamente, la abolición de los préstamos y los pagos de intereses. Sin olvidar que la publicidad que llevó a los nazis al poder fue Brechung der Zinsknechtschaft (suprimir la esclavitud de los tipos de interés).

Ludwig von Mises ya explicó en “Las Consecuencias Económicas del Dinero Barato” que el tipo de interés es un resultado del mercado pero que si los datos se falsifican por la interferencia del gobierno los datos son engañosos. Abrumados por una aritmética fantasiosa los inversores se embarcan en proyectos inimaginables: “las masas son engañadas por las afirmaciones de los pseudo-expertos de que el dinero gratis puede hacerlos a todos prósperos sin ningún gasto”.

Pero pasemos de la Teoría a la práctica. Las maniobras de nuestro Banco Central se habrían percibido de forma distinta dependiendo de cómo se hubiese expresado el objetivo del BCE. La estabilidad de precios, alcanzar el famoso 2%, es una forma de expresarlo. Pero no hay nada de estable en un objetivo que, es la cruda realidad, reduce el poder adquisitivo de la moneda a largo plazo.

Ciertamente la guerra en Ucrania nos ha llevado al otro extremo, con una inflación que ha llegado al 10%, pero…

¿Bastaría con volver a un objetivo de inflación del 2%? Casi con total seguridad, no.

Una inflación del 4% sería buena para la gran mayoría de la gente, pero mala para los políticos del BCE. Y adivinen quién manipula las creencias generalizadas de que la inflación es mala…la famosa Oligarquía.

“Para la gran mayoría de gente, el proceso de arreglar la economía no tendría que ser doloroso ni implicar sacrificios” … (Paul Krugman)

 

Mark de Zabaleta

 


lunes, 13 de febrero de 2023

Keynes tenía razón ... by Mark de Zabaleta

 



 La consejera ejecutiva del Banco Central Europeo (BCE) Isabel Schnabel confirmó la semana pasada la idea expresada por el organismo sobre un nuevo movimiento al alza de los tipos de interés el próximo 16 de marzo para combatir la persistente inflación que sigue presente en la economía de la zona euro.

"Tenemos la intención de subir las tasas en 50 puntos básicos en marzo. Estoy muy atenta a la inflación subyacente, pero las presiones inflacionarias siguen siendo altas. Es demasiado pronto para dar por resuelta la situación a pesar de que la inflación relacionada con la energía se ha desacelerado recientemente".

Y se queda tan tranquila. A este tipo de políticos, que dudo mucho que sean estudiosos de la Economía, les da igual subir lo que haga falta los tipos de interés. Su objetivo político es bajar la inflación al 2%. Y punto.

Cuando John Maynard Keynes, en el año 1923, publicaba un libro titulado “Breve tratado sobre la reforma monetaria”, lo dejaba muy claro. En un capítulo, “La teoría cuantitativa del dinero”, Keynes analiza los distintos términos de esa cantidad necesaria y trata el supuesto de una limitación del dinero, y afirma que "en el largo plazo ello es probablemente cierto (...) Pero ese largo plazo es una guía confusa para la coyuntura. En el largo plazo estamos todos muertos". Keynes tenía razón y desarrollaría esta idea en la Teoría General con su concepto de preferencia por la liquidez.

Pero, ¿qué es el Largo Plazo? En Economía el largo plazo es el período temporal en el cual los factores productivos pueden variar. El corto plazo es el período de tiempo en el cual al menos un factor productivo es fijo. También se habla del corto plazo hasta dos años, del medio plazo entre dos y cinco y del largo plazo a partir de cinco años.

Es obvio que esos plazos son siempre relativos. Estamos en un entorno de Pandemia mundial, combinado con una grave preocupación por el entorno que exige la electrificación, para terminar con la contaminación, y, como colofón, una guerra que ha colapsado todo esto. En Alemania han vuelto al carbón…

Actualmente todo cambia de un día para otro. Hemos pasado de la escasez de un gas caro a la abundancia y bajada de su precio. Y ahora las directrices sobre precios de la energía contra Rusia amenazan con encarecer, todavía más, los combustibles.

Y solo llevamos un año de guerra. Actualmente dos años serían el Largo Plazo…porque todo habrá cambiado. Aunque el BCE no se haya enterado. Les da exactamente igual.

Ya lo dijo Charles de Gaulle: “He llegado a la conclusión de que la política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos”.

 

Mark de Zabaleta


miércoles, 8 de febrero de 2023

La felicidad no existe ... by Mark de Zabaleta

 


 

“El estado de felicidad no existe en el hombre. Existen atisbos, instantes, aproximaciones, pero la felicidad termina en el momento en que empieza a manifestarse. Nunca llega a ser una situación continuada. Cuando no tienes nada, necesitas; cuando tienes algo, temes. Siempre es así. Total, que nunca se consigue.”

(Miguel Delibes)

 


jueves, 2 de febrero de 2023

Que pueda ser verdad ... by Mark de Zabaleta

 


 “Es para mi difícil ver cómo alguien puede desear que el cristianismo sea verdad; porque si es así, el lenguaje común del texto parece mostrar que el hombre que no cree, y esto incluiría a mi padre, hermanos y casi todos mis amigos, serán condenados permanentemente. Y ésa es una doctrina detestable”

(Charles Darwin)